UNA PEDIDA DE DISNEY

“Mi pareja y yo nos conocimos hace tres años y medio por Meetic, empezamos a hablar y a quedar y en poco tiempo nos enamoramos. Cuando hicimos seis meses, él me preparó una cena sorpresa y me pidió que me fuese a vivir con él, yo de primeras no le dije que si, porque me parecía muy precipitado, pero al mes siguiente ya sí que me fui con él (en mi mente pensaría que siete meses ya no era precipitado jaja), el caso es que yo soy muy romanticona y cada dos por tres le decía que cuando nos ibamos a casar y demás, y cada vez que nos íbamos de vacaciones me imaginaba que me lo iba a pedir allí. La última vez fue hace dos años que nos fuimos de vacaciones a Japón y visitamos Tokio Disneyland (ya le había dicho miles de veces que mi sueño sería que mi pedida de mano fuese en DIsneyland), así que estuvimos dos días en cada parque. Pues nada…después de 21 días en Japón no me lo pidió y me decepcioné un poco conmigo misma.

Este año decidimos irnos de vacaciones a Londres, pero le dije que podía ir tranquilo que esta vez no iba a ir predispuesta a que me pidiera matrimonio en algún rincón de Londres, esta vez pensaba disfrutar al 100% de las vacaciones. A la ida a Londres hicimos escala en Madrid y a la vuelta en París, o eso era lo que yo creía. El caso es que cuando cogimos las maletas para supuestamente cambiar de terminal, me dijo que nos quedábamos tres días más en París y al día siguiente íbamos a Disneyland (porque también llevaba mucho tiempo dando la brasa con que me llevase unos días a Disney) ¡ QUE SORPRESA! pero claro, no me imaginaba que me lo iba a pedir, simplemente pensé que era por callarme un poco, por lo pesada que era con el tema Disney. Pues bien… íbamos paseando por delante del castillo cuando le dije de hacernos una foto allí delante, así que me dijo que me fuese colocando que él iba a buscar a alguien que nos hiciera la foto, así que buscó a una empleada de allí que hablaba español y le dijo que hiciera muchas fotos. Así que mientras me colocaba mis orejas de Minnie se arrodilló y me pidió que me casara con él, ¡NO ME LO PODÍA CREER!. Fue precioso ya que todo el mundo que pasaba por allí se paró para aplaudirnos y darnos la enhorabuena.

Así fue como mi sueño se hizo realidad. 

Con cariño, Ana.”

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