SANDRA Y MARTÍN

“Cuando Martín me preguntaba, cómo me gustaría que me pidiera matrimonio yo siempre le decía: “cómo quieras, pero que sea algo que te dé mucha vergüenza…”

Pues bien, llevábamos un par de años con la idea de boda en la cabeza, pero por falta de estabilidad y algunos baches inesperados, no podíamos hacerlo. Después de 6 años juntos y cuando todo apuntaba a que el momento estaba cerca, otro nuevo obstáculo se presentaba.
Sin embargo, Martín ya lo tenía decidido saliera el sol por donde saliera. Y en enero de 2013 me compró el anillo y propuso una escapada a París, una de mis ciudades favoritas y que él todavía no conocía, sólo había estado de paso.
Así que en abril realizamos nuestro fin de semana romántico con el “cachondeo” de que me iba a pedir matrimonio. A cada instante me hacía bromas sobre ello: “cuidado con la maleta que va tu anillo”, “te imaginas que te pido matrimonio aquí en el metro?, etc. Así que de esta forma eliminó cualquier sospecha. Cómo iba a creer que me estaba diciendo la verdad!
Así que nuestra primera visita turística fue la Torre Eiffel. Allí quedamos con una amiga que tengo en París y decidimos subir al primer piso.
Cómo es habitual en mis viajes, Martín suele llevar una mochila con la cámara, la guía de viaje, etc. Os cuento este detalle, porque una vez arriba, mi chico nos dijo que iba un momento al baño, el momento pasó a ser 15-20 min y ya preocupada le dije a mi amiga que iba a llamarlo. Así que me moví un poco buscando cobertura y cuando me doy la vuelta después de que no contestara, descubro a mi amiga con su mochila. Y claro, me extrañé y le pregunté. Ella me dijo que había venido Martín, se la había dado y se había vuelto a marchar. Y en ese instante sentí que alguien me llamaba.

Y cómo el primer piso de la Torre Eiffel tiene dos plantas y yo me encontraba en la superior, me asomé por el balcón y me lo encuentro vestido con traje, un ramo de rosas rojas y la cajita.

La imagen que se me vino a la mente en ese instante fue la última escena de Pretty Woman en la que Richard Gere se reúne con Julia en la escalera de incendios con un ramo de rosas.

Yo entré en shock y me puse tan nerviosa que en vez de bajar por la escalera que tenía al lado como él esperaba, me fui a la más lejana y Martín desde el piso de abajo siguiéndome.

Al final cuando bajé, se arrodilló y aunque tenía preparado un pequeño discurso, los nervios se apoderaron de nosotros y sólo pudo decir que si quería casarme con él, a la vez que me enseñaba el anillo. Y a mí solo me salió decirle que Sí y besarle.

Cuando salimos de esa nube, nos dimos cuenta que nos habían hecho un corro y que toda la Torre Eiffel estaba aplaudiendo y sacándolos fotos. Y después, los turistas no pararon de darnos la enhorabuena por todo el monumento y en todos los idiomas del mundo. Creo que fue el momento más mágico de mi vida.

Y lo mejor de todo es que 2 años antes, mi prima pequeña de 10 años le había preguntado a Martín en un viaje a Disneyland París, qué cuándo iba a pedirme la mano y a lo que este le contestó de broma: “la próxima vez que vengamos a París”. Pero lo curioso es que la noche anterior a la partida de este viaje, llamé a su casa para hablar con mi tía y fue mi primita la que contestó. Y antes de pasarme con su madre me salta: Sandra que te vas a París!! Pues Martín te va a pedir matrimonio.
Imaginar la cara de Martín, cuando cuelgo y le cuento entre risas lo que Miriam acababa de decirme…
Ahora sólo tienes que imaginar cuál fue la temática de nuestra boda…

Con cariño, Sandra Invitada Perfecta

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