SANDRA Y JUAN

“Juan y yo nos conocimos por Blablacar hace poco más de 3 años, sí, en Blablacar, yo le recogía a él. 😊 Para los que no sepan que es Blablacar, es un servicio de vehículo compartido que hace posible que las personas que quieren desplazarse al mismo lugar y al mismo momento puedan organizarse para viajar juntos.
Íbamos de Granada a Valencia, fuimos todo el camino de vuelta hablando, teníamos 5h de coche para contarnos. No pensé que volvería a saber de él, pero al día siguiente me preguntó que tal había llegado a casa… y así, seguimos hablando. Yo tenia mucha curiosidad por su trabajo y me divertía las historias que me contaba. Me gustaba hablar con él. Pasaron unas semanas y quedamos. Siguieron pasando las semanas y aunque pasé por la peor noticia y el palo mas grande de mi vida, ahí estaba él… siempre, intentando hacernos reír a todos.
El verano pasado nos fuimos a Filipinas. No imaginaba en ningún momento lo que tramaba. La primera semana se sacó el curso de buceo, para que pudiésemos bucear juntos (yo ya lo tenía y sabe que me vuelve loca el buceo). El último día de su curso, me insistió en que buceásemos juntos porque nos iban a hacer fotos (nos quedamos sin cámara al empezar el viaje😏) y dije que sí. Subimos en la barca y llegamos hasta Lapu-Lapu para bucear. Nos tiramos al agua, nos fuimos sumergiendo y al rato, un monitor me empezó a distraer sin entender que quería enseñarme, jeje, y es que no había nada, solo quería distraerme para que me diese la vuelta y viese a Juan de rodillas con un cartel que ponía “¿quieres casarte conmigo?” A lo que asentí que ¡¡síí!! Y me sacó una cajita con un anillo. Todos los sabían desde el primer día, menos yo. Estaba ¡en shock! ¡No podía hablar! ¡No podía hacer nada! Mantuve la calma perfectamente, aunque me cogía el regulador por si se me escapaba de la emoción 😂. Al pobre se le metió una medusa por el neopreno sacándose la cajita del anillo que la llevaba en el pecho… le dio tan fuerte que aguantó para pedírmelo pero al poco quería subir ¡y me asuste! Pensé, “a ver si le va a dar a él algo de pedírmelo” no sabía que le pasaba, pero finalmente no subió. Me lo contó después, y ¡me moría de la risa! Seguimos nuestras 3 semanas prometidos y felices por Filipinas y ahora nos quedan menos de 2 meses para el ¡¡SÍ QUIERO!!.

Con cariño, Sandra.”

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