PRISCILA Y SAMUEL

“Nuestra historia, es una de esas historias difícil de resumir en pocas palabras. Es una historia para escribir un bonito libro. Quizás ¡algún día lo haga!

Nos conocimos cuando éramos niños. Nuestros padres iban a la misma iglesia y nosotros ya con 4 años éramos muy amigos. ¡Yo me pasaba el día en su casa jugando con él! De hecho, un día yo decidí escribirle una carta donde decía… “¿quieres ser mi novio? Firma aquí: si o no. Te quiero mucho. Priscila” Él firmo que sí y su madre que encontró nuestra carta la guardó y bien guardada… Ella siempre pensó que Dios tenía algo planeado con nosotros dos.

Pasaron los años… y con la edad de 12 años, perdimos el contacto. Sabíamos que vivíamos en la misma ciudad pero cada uno siguió viviendo su vida por su lado. Samuel comenzó a estudiar en la universidad deporte y viajó mucho. Vivió en Bélgica y también en Brasil.
Y yo también empecé a estudiar en la universidad. Con 18 años Empecé a realizar viajes de cooperación como voluntaria y viajé a África, India, Latinoamérica…

Quien nos iba a decir que viajando y viajando, hace 3 años Facebook nos reencontraría. Fue entonces cuando comenzamos a hablar, sorprendidos el uno del otro después de más de 10 años sin saber nada el uno del otro. Estábamos muy contentos de habernos reencontrado y ¡recordar juntos nuestra vieja infancia! Pero nunca habríamos imaginado cómo acabaría esta historia … 🙈

Comenzamos a quedar y tomar cafés. Era como si el tiempo no hubiera pasado. Desde el primer día sentí que no solo me había reencontrado con mi mejor amigo de la infancia, sino que estaba enfrente de un hombre que perfectamente podría ser mi compañero de vida. Él asegura que sintió desde el principio que yo era la mujer de su vida. Puedo decir que desde el día uno, con él me sentía segura y me sentía especial, podía ser yo misma y me di cuenta que podía soñar los mismos sueños que él soñaba y viceversa.

A los pocos meses él me confesó que yo era la mujer de su vida, pero yo tenía que viajar ¡¡por dos años a California para estudiar!! Y así fue. Me fui a California.

Fueron dos años difíciles, sobretodo para Samuel. Yo estaba lejos y no estaba segura de mis sentimientos. Pero él en esos dos años nunca dejó de creer que yo era la mujer que Dios había preparado para él. Esperó y esperó ¡¡¡durante dos años!!! Hasta que llegué a España… recuerdo que teníamos que ir de monitores al mismo campamento de niños… y allí fue donde verdaderamente me di cuenta que ni el tiempo ni la distancia podía apagar esa llama que hacía tanto tiempo se había encendido en mi corazón, creo que desde que era una niña.

Después de ese campamento decidimos quedar para hablar y en esa tarde, dando un paseo no pude evitar compartir con él que no podía imaginarme una vida sin él y que me había dado cuenta que estaba completamente enamorada de él.

Hace un mes y medio Samuel me llevó por sorpresa a un Castillo donde iba de pequeña con mis padres. “Me engañó” diciendo que nos íbamos los dos de excursión improvisada a ver el castillo. Fuimos a desayunar juntos y cogimos el coche, nos fuimos en dirección Loarre donde estaba ese Castillo que ¡tanto me gustaba! Cuando llegamos empezamos a visitar cada rincón, y allí arriba del todo del Castillo había un arco de flores. Yo no podía imaginar que ¡era para mí! Entonces cuando nos acercamos allí, me dijo que tenía algo especial que darme. Samuel, sacó la carta que le escribí cuando era pequeña y me dijo que la leyera en alto. ¡¡¡Era tan bonito!!! Cuando terminé de leerla le miré y fue entonces cuando me di cuenta ¡¡¡de lo que estaba pasando!!! Estaba muy nerviosa, no podía creer que estaba viviendo lo que tanto había soñado. Samuel sacó el anillo y me pidió ¡casarme con él! Yo no sabía que hacer, si reír, llorar o saltar de alegría… fue una sorpresa total y ¡¡¡no me lo podía creer!!! Dije que si! Y nos fundimos en el abrazo más emocionante y bonito que ¡jamás habíamos vivido! De repente mis padres, los suyos y los amigos más cercanos aparecieron por detrás. Y él volvió a declararse delante de todos. Terminamos orando juntos para que que Dios bendijera esta decisión que habíamos tomado de compartir nuestras vidas ¡para siempre! Entonces comenzaron las fotos con amigos y familiares y terminamos ese precioso momento con una comida íntima con nuestros padres y hermanas en un sitio cerca del Castillo.

Nunca habría imaginado que mi amigo de la infancia aquel que se convirtió en mi novio prepararía una pedida de mano tan inolvidable como está. ¡¡Ni en el mejor de mis sueños!! Lo más increíble de todo es que aún queda por vivir lo mejor, en un año nos casaremos y seguiremos esta aventura de amarnos hasta el final de nuestros días.

¡El amor todo lo puede! El amor de verdad nunca deja de ser….

Con cariño, Priscila.”
Para ver el vídeo de la pedida 👇🏼

https://youtu.be/2ESrOqeTh8I

Leave a Reply