NURIA Y LUCAS

”La verdad que nunca supe cómo iba a salir… El sitio al que íbamos en Filipinas lo había cogido a través de Airbnb y si… no tenía mala pinta pero resultó ser un auténtico paraíso, una cabañitas en una playa privada espectacular y lo más importante unas personas encantadoras que se encargaban de que no nos faltase de nada, auténtica comida filipina, un poco de aventura y muchas sonrisas de la gente local que la verdad llenan el alma!! En realidad solo reservamos una cabaña para 2 pero al llegar nos dijeron que una vez reservas 1, en realidad reservas todo el complejo, así que nos pareció genial…
El tercer día de estar allí, le dije que necesitaba que estuviera por la tarde un ratito en la habitación sin salir, no le di muchas más explicaciones, tampoco me las pidió, yo creo que se olía que iba a preparar una cenita romántica o algo así… lo que no creo que se imaginase es el propósito de dicha cena, la verdad que el sitio invitaba a ello, aunque no fue fácil organizarlo todo bien.

Primero, como he comentado antes, le pedí que se subiera a la habitación, ahí ya me puse en marcha, obviamente el anillo lo traía ya comprado de casa conjuntamente con otras cositas que después utilizaría para adornar etc.
Una vez recolecté todo lo que tenía esparcido y escondido por maletas (de ninguna manera se podía oler nada así que me tocó esconderlo bien), subí a una de las cabañas de las que estaban vacías y empecé a prepararle algo sencillo pero que a la vez resultara emotivo. Busqué una mesa y encima puse:
· Unos globos con nuestras iniciales.
· Un pañuelo suyo que me serviría de venda para vendarle los ojos.
· Un vestido blanco.
· Una cajita con unas pulseritas y un collar dentro para completar el outfit.
· Un sobrecito con instrucciones…

Y por supuesto velas… que le dan el toque romanticón que a todas las chicas os gusta!!
Eso por un lado, una vez estuvo esa parte organizada, me puse manos a la obra con la preparación del lugar donde quería prepararle la cena, la verdad que el “hotel” en sí era muy básico tampoco podía esperar que me fueran a preparar una cena romántica como me hubiesen preparado en un hotel de 5 estrellas en cualquier isla paradisíaca así que lo que hice fue prepararlo yo.
Durante la mañana habíamos estado recogiendo conchas, la playa estaba llena llena de ellas y además preciosas y grandes, me vino genial para después organizar una especie de “mural” al lado de la mesa de la cena, sí… me entró la vena artística!! No quedó mal del todo pero tampoco fue una maravilla, para que engañarnos… a su vez tuve que literalmente “excavar” en la arena para aplanar el terreno ya que, había marea alta y tuve que montar el tinglado lo más lejos posible de la orilla (aun así creo recordar que algo nos mojamos). La gente local del hotel me ayudó a terminar de buscar algunos detalles que hicieran el sitio más acogedor y cómodo, unos cojines, velas, un mantel medio decente, etc. Todo muy campechano pero hecho con muchas ilusión. La verdad que se lo pasaban en grande viéndome correr de un lado para otro organizando y preparando todo. La cocinera, Baby, cocinaba de escándalo, de verdad que unas simples judías verdes hechas por esa mujer, sabían mejor que un solomillo hecho en el mejor restaurante de Madrid. Nos preparó unos cangrejos y gambas recién pescados ese día y alguna otra cosa para acompañar, simple pero delicioso, pero bueno esto vendría después.
Una vez ya tuve todo eso organizado, me fui a dar una ducha, por supuesto con agua fría ya que el hotel era tan básico y estaba en un sitio tan apartado que se nutrían del agua de la lluvia que almacenaban en unos depósitos grandes y calentar el agua salía muy caro, así que agua fría que dicen que es muy sano…
Ya duchadito y guapete me fui a buscar a Nuria a la habitación, me llevé la venda/pañuelo conmigo para que se la pusiera y me la llevé de paseo a la cabaña de al lado. Una vez llegamos la dejé ahí y me fui para que disfrutase del momento, se leyera las indicaciones etc. Una vez terminó me avisó y… venda de nuevo, de ahí nos fuimos a la zona de la cena, otra vez venda fuera y voilá😀!! Una mesita muy cuqui con un mural de conchas “aceptable” y a primera vista, un sitio bastante chulo. En ese momento se lo vendí como si fuera una cenita romántica pero nada más.
Una vez pasado el postre tenía preparadas una “sky lanterns”, en China, Thailandia y otros países de la zona las utilizan en algunas celebraciones y la verdad que es super chulo, el caso es que saqué las 2 que tenía y le indiqué en qué consistía, normalmente hay que escribir en ellas un deseo o algo que te gustaría que ocurriera y luego echarlas a volar!! Así que eso hicimos, cada uno con la suya, y ahí llego el momento, viéndolas volar en el cielo estrellado me arrodillé, saqué el anillo, y le pregunté ¿Quieres casarte conmigo?… y ella entre emoción… dijo SI!!!

Abrazos, Lucas. ”

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