LUISA Y DAVID

” Mi historia de amor nace en el lugar menos esperado, o por lo menos yo jamás imaginé que encontraría al amor de mi vida en una red social. Sí, así como lo leen, la primera vez que vi a mi actual prometido fue en el 2010, cuando eran los comienzos de las “citas online de “Facebook”.

Todo comenzó con una foto, una simple foto que subí sin imaginar que gracias a esa,flecharía la mirada y corazón de la persona indicada y destinada para mí. Ese día algo en mi corazón se encendió, era una emoción inexplicable por querer conocer más, a ese hombre que con tanto entusiasmo hablaba sobre mi belleza. Hablamos, y seguí su tonto juego, porque así comenzó todo, como un juego que con el pasar de los días y de las conversaciones por “MSN Messenger”, se fue metiendo poco a poco en nuestra mente, hasta hacerse sentir como una realidad. Y sí, después de mucho hablar y tener nuestra primera llamada telefónica, tomamos la decisión de conocernos, ¿cómo no hacerlo? sabíamosque ambos lo anhelábamos.

Fue un 7 de mayo de 2010, ahí estaba él en su carro, con la mirada fija, puesta en mí, sin desviarla ni por un segundo, esa mirada decidida, llena de brillo, de emoción e ilusión al verme, o “como él me lo confeso”, ¡llena de amor! No sé qué habrá visto él en mi mirar, probablemente sorpresa, o miedo, muchos nervios, eso es seguro, pero también tiene que haber visto el encanto causado por su presencia, porque tengo que admitirlo: ¡él era más, muchísimo más guapo de lo que imaginé! En nuestra primera cita, salimos a tomarnos unas copas y durante unas 4 horas tuve la conversación más fluida, interesante y poco forzada que había tenido en mucho tiempo. Una que se ha alargado 7 años. Nuestro amor se dio como suceden las cosas que provienen de la voluntad de Dios: de forma perfecta. Nuestra historia es una historia de fe, de confianza, donde 7 años fueron suficientes para sentir y saber que Dios nos respalda, que guardo mis oraciones y respondió cada una de ellas en su tiempo perfecto.

El 22 de abril de 2017, David me invito a cenar a un restaurante de comida peruana, en nuestra ciudad Medellín, Colombia. Yo siempre quise que visitáramos ese hermoso lugar, pero a él no le llamaba la atención lastendencias de la cocina del Perú, o por lo menos así locreía yo, hasta que llego el día; ese día que mientras pienso en él y escribo sobre él, todavía me da cosquillas en el estómago, ese día en el que el amor de mi vida me preguntó: “¿Quieres ser mi esposa?” y yo le dije: “¡SÍ quiero!”. David muy puntual (y para nada nervioso) llegó por mí, para mí sorpresa llegamos a esa hermosa casa de los años 20’s, con una arquitectura colonial, altos techos y pisos coloridos de la época. Pasamos a nuestra mesa, ordenamos la cena y hablamos de todo un poco, luego bajó la vista, se miró las manos, que mantenía apoyadas sobre la mesa, me miró y me dijo “¿quieres un helado?”, yo me reí, ya no podía comer más, pero él insistía en quererlo para mí.
Finalmente el helado llegó, pero para mi asombro, llegó con una caja de regalo, hasta ahí no sospechaba nada, porque David es muy detallista, debo aceptar. Abrí el regalo y vi unas piezas de rompecabezas (puzzle), ahí empecé a sospechar;armaba pieza por pieza y las manos me temblaban, mi ritmo cardiaco llegaba a 90 por minuto Juntando las últimas piezas, que formaron una foto de los dos y un hermoso mensaje que en su final decía: “Quiero envejecer a tu lado y que al final digamos, lo logramos. Por eso quiero hacerte la pregunta más importante de mi vida, mira con atención la cucharita que tienes en el helado”. Con lágrimas en los ojos, emocionada y convencida de que él era mi destino, mire la cuchara que decía: “¿quieres ser mi esposa?”, mi reacción inmediata fue decirle “¿es de verdad?”, abrazarlo, y no soltarlo, siempre había soñado con ese momento, soy una eterna romántica, enamorada del amor. Por supuesto le dije ¡sí quiero!, nos abrazamos, lloramos, reímos, en esos momentos (quiero advertirles), ninguna puede preparar, o saber, cómo va a reaccionar. Son demasiadas emociones.

Por más que imaginemos que de pronto hacemos lo uno, o lo otro, uno se queda como en las nubes, o algo parecido debe sentirse allá arriba. Si me hubieran preguntado cómo hubiera querido que me pidieran matrimonio, nada hubiera superado todo lo que David preparó para mí.

Seguidoras de @yledijesi, cuando un hombre es el indicado uno sabe en su corazón, no importa nada, simplemente todo se da para, que de forma fácil, nos quede ese zapato. Sin pruebas, sin muchos intentos, simplemente, viene de Dios. Una vez alguien me dijo que mi relación sería escrita por los cielos, (made in heaven) no se equivocó. David es mi talla, mi horma perfecta, mi mayor bendición.

Con cariño, Luisa. (Medellín, Colombia).”

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