LOVE IS IN THE AIR

“Después de rechazar ir a un viaje con mis compañeros de master a Sanghai, decidí ir a Vigo a ver a mi familia una semana. Un lunes por la mañana pensé en ir a ver a un viejo amigo, que hacía años que no veía y que siempre había sido mi amor platónico… Ese día tomamos un café, comimos, cenamos, fuimos al cine…. Y repetimos cada uno de los días de esa semana. Así empezó nuestra historia hace 3 años y medio.

El 18 de enero de 2016…

Aunque ya habíamos hablado de casarnos alguna vez (sobretodo yo, que era bastante pesada con el tema), no me esperaba lo que me iba a sorprender mi futuro marido en un vuelo. Nuestra historia es un cuento mítico de “un piloto y una azafata”, así que la pedida no podía ser en otro lugar que no fuera un avión … Y así fue.

Ese día nos íbamos a Galicia él, mi hermana y yo. Obviamente, mi hermana sabía todo lo que iba a pasar…

He de decir que Pedro, así se llama él, en cuanto se sube a un avión se queda dormido (obviamente si no va trabajando!!!), así que yo me fui con mi hermana a charlar un poco y él se quedó durmiendo plácidamente.

En un momento dado, mi hermana me dice:”Cris, por qué no te vas con Pedro?”. Le dije que no, que Pedro siempre duerme todo el vuelo y que no hacía falta. Pero insistió e insistió, así que allá fui y me senté con él. Me preguntó a cuantos pies de altitud íbamos… A lo que le contesté que 32 mil (no tenía ni idea de por qué me lo preguntaba, pero es tan friki que no me sorprendió la pregunta). Y de repente… Se pone de rodillas con una caja en la mano… “¿Qué haces?!” le dije en tono medio avergonzada y nerviosa (parecía hasta cabreada, pobre). “Levántate!!!!”.
-“Es que te quiero pedir…”
-“Bueno, pues me lo pides sentado”

En fin… La pregunta llegó, me puso el anillo (increíble, por cierto!) y obviamente le dije que SIIII, entre emoción y vergüenza!

Después de pasar la vergüenza de que mi querido novio me pidiera matrimonio delante de un pasajero… el comandante decidió hacer que me quisiera esconder debajo de un asiento hablando por la “megafonía” del avión, para anunciarle a todo el pasaje que una pareja se había prometido, con el correspondiente aplauso de todos ellos…
Al bajar del avión Pedro me confesó que tenía preparadas unas palabras preciosas, y que de los nervios no pudo decir ni una.

Pues si, ese hombre que me hizo pasar tanta vergüenza en unos minutos, será mi marido en mes y medio…el hombre de mi vida, del que estuve enamorada desde que lo conocí hace ya 15 años.

Con amor, Cris”

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