LA SORPRESA DE MARY

“Mi prometido y yo nos conocimos en una entrevista empresarial por esas casualidades de la vida que luego entiendes que se llaman destino. Cuando no buscaba a nadie, llegó en el momento exacto para iluminar mi alma, después de que había pasado muchos años sumergida en la tristeza y depresión por haber perdido en un accidente automovilístico a mi novio de aquel entonces. Pero poco a poco se fue ganando mi corazón mi respeto y mi admiración profunda con cada gesto amable y coherente por su parte. Como había llegado a ese punto de mi vida donde no tenía esperanza de volver a enamorarme, ¿cómo alguien se iba a fijar en mí con mi corazón tan destrozado?. Él lo hizo, vio más allá de lo que incluso yo podía ver en mi alma, confió en los planes de Dios y se quedó a mi lado incluso en mis peores momentos.
Desde entonces dos años de pura felicidad, hasta que una mañana me pidió que lo acompañe a recorrer un sendero en un parque que significa mucho para ambos .
Nuestra cita fue en un lugar precioso en la ciudad donde vivimos, se encuentra entre volcanes activos y ríos caudaloso, fue en un parque de conservación natural en el centro de Ecuador. Ya que ambos amamos la naturaleza.
Él iba muy nervioso, casi no hablaba durante el trayecto al parque, de repente llegamos al área de especies silvestres y estando allí encontré una caja grande adornada con pétalos de rosa y muchas flores de colores, ahí en medio de montañas y árboles el olor a humedad también era parte de la escena que había plasmado frente a mis ojos. Había planeado todo detalladamente, sus primeras instituciones fueron: debes abrir la caja y seguir las instrucciones, luego tomó su guitarra y empezó a cantarme y dedicarme canciones mientras las abrí.
La primera caja tenía un mensaje escrito. Había abierto la caja de la CONSTANCIA fue precioso pero no tenía idea del por qué de tantos detalles tan bonitos. Luego me pidió abrir la caja del CARIÑO, seguida de la caja de la PACIENCIA, ENTREGA SEGURIDAD VALENTÍA HONESTIDAD ALEGRÍA AMISTAD CONFIANZA FIDELIDAD Y FE. poco a poco cada caja se hacía más pequeña que la anterior abierta, hasta que llegamos a la caja número 12, era tan pequeña pero igual de bonita que la primera. Para esto él había escrito una canción especial para mí, donde me cantaba lo feliz que éramos juntos y cada mensaje que contenía cada cajita eran doce promesas que me las hacía una en cada mes y así eternamente durante el pasar de los años. Morí de amor, sólo quería abrazarle y decirle que lo que sentía era igual o más grande que Dios nos había preparado con caminos difíciles de andar para un día encontrarnos.
Esa pequeña y última caja decía: escucha lo que tiene que decirte mi corazón, cuando giré para preguntarle acerca del mensaje lo encontré de rodillas con el anillo en mano, jamás me lo hubiese imaginado, jamás pensé que ese domingo se iba a convertir en el día más feliz de mi vida. No pude hablar sólo moví la cabeza en señal de afirmación mientras mis lágrimas corrían como río, no podía hablar, tanta felicidad me había quitado las palabras. Fue mágico, incluso escribiéndola me muero de la emoción como ese mismo día. Nos encontramos a meses de casarnos y no hay día que no recuerde lo mágico que fue ese día para los dos .
Se que mi prometido leerá esto, sólo quiero decirte gracias por pasarme a mí, por pintarme una sonrisa con marcadores permanentes, gracias por ser perfecto en lo que yo fallo y fallar en lo que yo puedo acertar.

Con amor, Mary.”
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