LA SORPRESA DE MARÍA

“Dos jóvenes, dos culturas totalmente distintas, miles de kilómetros por medio y mucha gente que no apostaba por esta relación. Con todos estos ingredientes os presento mi gran historia de amor.

Hace aproximadamente 7 años y medio viajé al extranjero para estudiar y allí, lejos de casa y sin ni siquiera buscarlo le encontré a él, ese chico que me enamoró como nunca nadie lo había hecho hasta el momento. Nos gustamos desde un principio y eso nos permitió pasar 4 meses increíbles, viviendo el amor al máximo, pero como todos sabemos lo bueno siempre acaba y yo tenía que regresar a España. Cuando nos despedimos en el aeropuerto creo que ninguno de los dos sabíamos que podía pasar en el futuro pero yo tenía muy claro que iba a luchar por él, costase lo que costase. Pasamos 10 largos meses sin vernos pero finalmente un 10 de junio del 2010 nos reencontramos y ese sentimiento de amor creció aún más si cabe. Así hemos pasado todos estos años, yendo y viniendo, pero estos viajes y estas dolorosas despedidas ya están llegando a su fin.

El año pasado, en uno de estos rutinarios viajes que hacemos, me vino a visitar y decidimos ir a pasar unos días a Italia. Aterrizamos en Roma y terminamos en la ciudad del amor, la ciudad que fue testigo de ese gran momento, Venecia. Como es normal, el último día allí pensamos que era buena idea subir en góndola, así que al atardecer nos dirigimos hacia uno de esos puestos que habíamos visto con anterioridad. Nos subimos en una preciosa góndola y navegamos por el gran canal. Yo no podía ni imaginar lo que iba a pasar y, aunque había visto una caja sospechosa entre su equipaje debo reconocer que no pude contener las ganas y la abrí pensando que allí podía estar el anillo, pero no! Era todo perfecto, el gondolero cantando, él conmigo, el sol poniéndose… estaba perpleja observándolo todo cuando en uno de esos descuidos aprovechó para arrodillarse y sacar de su bolsillo un precioso anillo. No recuerdo ni las palabras que pronunció porque me puse tan nerviosa que empecé a llorar. Simplemente recuerdo que le dije que sí y lo abracé fuertemente.

Después de esta maravillosa sorpresa tenía reservado una mesa en uno de los restaurantes que hay al lado del gran canal, cenamos allí, bajo la luz de la luna pero yo no podía dejar de observar una y otra vez ese anillo que había marcado un antes y un después en nuestra relación. Tantos años de lucha por fin habían tenido su recompensa y aunque hemos pasado momentos muy difíciles volvería a luchar una y otra vez por estar junto a él, porque compartir tu vida al lado de la persona que quieres es el mejor regalo que la vida te puede dar.
Nos casamos el 12 de agosto del 2017 así que, aunque aún tenemos algunos viajes pendientes hasta la fecha, todo está cada vez más cerca.

Con amor, María.”

Leave a Reply