LA PEDIDA DE MISSCAVALLIER

“Mi amiga Marta se casaba con un argentino de Córdoba que ya llevaba muchos años en España. Él invitó a amigos suyos de Córdoba entre los que estaba invitado Pablito y pensó que podíamos “pegar”. Al principio no nos dimos bola ninguna, pero luego empezando a hablar, nos hicimos reír mutuamente y ahí saltó la chispa.
Él estaba en Barcelona 4 días más que los pasamos juntos conociendo la ciudad y después se marchaba el miércoles a Tarifa a hacer kite. A mi me dio un abarrunto de locura transitoria y decidí comprarme un billete a Jerez el jueves para ir a verlo a Tarifa y pasar allí el finde. Había amigas que me decían que estaba loca y otras que me fuera sin pensarlo. Pues cuando entré a mirar billetes, vi que solo quedaba una plaza para el viernes y lo vi como una señal y me lo compré! Pasamos el finde juntos en Tarifa y él ya volvía para Argentina así que nos despedimos “para siempre”. Porqué quién iba a decir que esto acabaría en boda…

Estuvimos escribiéndonos y conectados todo el tiempo, y a los 4 meses ya me fui de visita a Argentina para pasar unos días allí y conocer a su familia. Él hizo lo mismo en verano, lo único es que eran citas con más de 5 meses entre una y la otra. Nos fuimos viendo dos veces o 3 al año y no ha sido nada fácil… Ya sabéis que las relaciones a distancia son complicadas, pero nosotros lo tuvimos muy claro desde el principio y nunca fue un problema. No nos gustaba vernos tan poco obvio, pero luchamos mucho durante esos años para que todo acabara con un final feliz.

Cuando llevábamos 2 años y medio nos fuimos a París de viaje y me pidió la mano allí. No diré que de la forma más romántica del mundo porque estaba muerto de los nervios pero para mi fue la mejor!!!! Pasamos una tarde super romántica paseando, cenando… pero no se atrevía y ningún momento era bueno, así que no le quedó más remedio que pedírmelo antes de subir al hotel, en el portal de al lado que era justo una librería antigua. Toda la tarde con la caja en el bolsillo y no me dí ni cuenta!!!!!

Ya prometidos en agosto ese mismo verano dejé el trabajo y me fui a vivir con él a Argentina. A pesar de ser un cambio muy brusco de no vernos casi nada a vivir juntos lo hemos llevado fenomenal. Nos adaptamos muy bien a vivir juntos y lo mejor de todo es que lo pasamos pipa. Cada día es una fiesta en casa.

Después de un año y medio prometidos por fín nos casamos el 7 de octubre y estoy infinitamente feliz de haber casado con él.

Espero que os haya gustado nuestra historia a todos los que no la conocíais!!

Con cariño, Estefanía.”

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