LA PEDIDA DE ELISABET

“Todo comenzó la navidad de 2012, nos conocimos, salimos de fiesta, entre risas, amigos y bailes pasó… nuestro beso. Desde aquel momento comenzó nuestra historia, una historia con un comienzo muy difícil pero que poco a poco nos llevó a la mejor decisión que podíamos tomar, un 28 de junio, unos bombones y una sesión de teatro sellaban nuestros largos meses atrás.
Y tras 3 años y medio llegó el día, un día que jamás olvidaremos en plena Navidad, él de vacaciones y yo hasta arriba de trabajo en el Centro Comercial, sin descansar y todo el día fuera de casa. Entonces yo le decía…¡este año celebramos nuestro aniversario el primer día que libre después de la Navidad y así podemos hacer algo!…y él me decía que no, que tenía que ser el 28 de diciembre que no podía retrasarse la celebración que él preparaba todo pero ese día, me lo decía siempre muuy convencido y yo bueno, pues si tú preparas algo perfecto, porque como yo no tengo tiempo de nada… y bueno llegó el día. Yo me iba de casa a las 8 y media de la mañana y llegaba a las 11 de la noche… total que era un día horrible de trabajo… y al llegar estaba taan cansada y no fue muy buen día tampoco…pero resulta que llego y me encuentro con que subo a casa y ¡no podía abrir!, tenía que esperar, pero empecé a oír música y la puerta se abrió, estaba todo muy ambientado con música de baladas de los 80, con velas, con la cena preparada y precioso todo. Comenzamos a cenar y ya le notaba algo extraño, pero bueno entre el cansancio y todo tampoco me imaginaba más. Se fue a por el postre y yo a por mi regalo, yo se lo di primero, una carta y un regalo. Él con lágrimas se levantó y sacó una cajita del bolsillo, se arrodilló y empezó su discurso titubeante y nervioso, y allí estaba ¡pidiéndome que me casara con él! Y yo boquiabierta sin creérmelo…porque he de decir que siempre le decía ¡tenemos que viajar a París a ver si nos casamos! y él me decía todo a su tiempo, lo vamos mirando el año que viene… Así que yo tan tranquila esperando jaja, y de repente ¡ahí estábamos! Él me dijo… Sé que esto no es París, pero es el momento de pedirte que pases conmigo toda la vida y más cositas ¡entre esos nervios! Y yo tan contenta ¡¡le dije que sí!! Hasta el día siguiente no comenzaba a asimilar la pedida, todavía no podía creérmlo que ¡¡¡después de tiempo queriendo hubiese pasado!!!.

Con cariño, Elisabet.”

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