JULIANNA Y ALEX

“Por esas cosas de la vida, viví en Atlanta unos años y luego después decidí que ya había cumplido mi tiempo en la ciudad. Alex creció en NY y tras pasar por DC se mudó a Atlanta un par de años después (al conocernos nos dimos cuenta que nos cruzamos en la misma ciudad un par de meses).

Nos conocimos en Enero en el cumpleaños de una amiga mientras yo estaba viviendo en Londres. Alex estaba de pasada por trabajo y regresaba al final de la semana. Me pidió mi número y pensé que no llegaba a más, pero me llamó y nos vimos todos los días hasta un par de horas antes de su vuelo. Después de viajar mucho back and forth para vernos (imagínate, ¡unos meses de locos!) los dos decidímos que esto era algo que valía la pena. Lo nuestro creo que se resume en que parece que estuvimos en el lugar correcto y en el momento correcto de nuestras vidas.

Empezamos a hablar de matrimonio unos 4 meses después de conocernos, a lo que le decía que él estaba completamente loco. En uno de esos viajes, en plena conversación le decía a mis papás que quería casarse. Y ya que obviamente no era mucha sorpresa, empezamos a preparar el matrimonio civil. Durante ese tiempo me decía que esos proposals no eran necesarios, que mucho romanticismo para qué. Y yo le daba toda la razón diciendole que no necesitaba ningún grand gesture.

Sin saber nada, había estado coordinando todo con mi hermana para pedirme matrimonio.

Tenía ya en la mente que no íbamos a tener una pedida de mano porque ya los dos sabíamos que íbamos a casarnos y estábamos súper emocionados de empezar a organizarla.

Fuimos a upstate New York a visitar a sus papás y teníamos planeados unos días en la ciudad para ver a nuestros amigos. Nos levantamos súper temprano y había un montón de nieve y ¡¡una vista preciosa!! Desayunamos y él estaba desesperado por estar ya en camino a NYC, cosa que me pareció de lo más raro porque de todas la personas que conozco Alex es una de las más relajadas y chilled que hay pero ese día era un manojo de nervios jajajaja.

En camino, entre risas y cosas, se peleó con todo el mundo, con un nerviosísmo exactamente igual al día en el que nos conocimos.
Llegamos, dejamos maletas y salimos a caminar un poco. Un frío impresionante y los dos con ropa de primavera pero salimos igual. Pasamos miles de lugares de comida China (a mi novio le encanta la comida China a cualquier hora o lugar) pero con una cara de lo más sería me dijo que no tenía ni hambre aunque llevábamos horas sin comer.
Cruzamos el Brooklyn bridge (¡en este punto casi muriendo de hipotermia!) jajaja y llegamos a un malecón con vista hacia Manhattan. Él, me empezó a explicar los puentes que unían a Manhattan, puse mi mano en su pecho y el corazón se le salía… siguió hablando y explicándome de todos estos landmarks que se veían desde su ventana cuando creció en NYC mientras yo le daba la espalda. De repente, después de yo hablar y hablar me di la vuelta y lo vi arrodillado pidiéndome que me casara con él.
Ese momento te prometo que se me pasó tan rápido…. Estaba súper emocionada, le dije que sí y le besé.. a los tres segundos me dice: Juli, ¿ni una lágrima? Jajajajaja, estaba tan nerviosa y feliz que me quedé en shock.
Al día siguiente él organizó una sesión de fotos en Central Park por el compromiso.

Decir que ha sido la decisión más bonita de mi vida.

Con cariño, Julianna.”

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