IRENE Y CARLOS

“Nuestra historia comenzó hace mucho tiempo. Carlos era el hermano mayor de mi amigo y mi amor platónico. Ellos vivían en Elche y me ilusionaba cuando llegaban las vacaciones y nos saludábamos en el pueblo. Debido a la diferencia de edad, lógicamente nunca se había fijado en mí, pero pasó el tiempo, me hice más mayor y una noche de Navidad nos volvimos a encontrar. Aquella noche todo cambió. La ilusión de niña se despertó y descubrí que era con él con quien quería compartir el resto de mi vida.

Fue una relación a distancia durante los primeros años y en 2012 decidimos emprender una nueva aventura juntos compartiéndolo todo en Madrid, donde seguimos viviendo en un pequeño ático del barrio de Prosperidad (el nombre no pudo ser más adecuado).
Aunque nunca lo hizo de manera oficial, era Carlos quien más interés mostraba por casarnos pero yo siempre encontraba alguna excusa y le decía que preferiría hacerlo más adelante. Tantas veces insistió hasta que lo dio por perdido y me propuso que fuera yo quien se lo pidiera cuando estuviera preparada. No fue así tampoco y no hubo anillo de pedida, pero sí que compartimos un par de cañas de cerveza en una terraza de un bar de La Latina mientras imaginabamos como sería nuestra boda perfecta y en esa misma noche acordamos la fecha de nuestra boda, el 15 de octubre de 2016.

Once meses de preparativos en los que juntos hemos disfrutado mucho con cada detalle y hemos contado la ayuda de nuestros familiares y amigos contagiados con nuestra misma ilusión.

Y el día 15 de octubre fue más perfecto de lo que siempre imaginabamos. Sin duda fue el día más feliz de nuestras vidas y nos sentimos realmente afortunados de estar acompañados de todas las personas que nos quieren.

El sol estaba espléndido, los padrinos guapísimos, los invitados entregados y la música perfecta.

Y tanto es así que dos meses después de aquel día, cada mañana al despertar junto a Carlos siento que es 15 de octubre de 2016.

Con amor, Irene.”

 

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