IRANTZU Y JOSEBA

“Joseba y yo nos conocíamos solamente de vista de salir de fiesta los sábados por la tarde-noche en el mismo pueblo y de vernos en el tren para ir a Bilbao cada uno a su Universidad. Pero vamos, que nunca nos habíamos dirigido la palabra. Yo alguna vez les comenté a mis amigas ” qué chico más guapete, ¿no?”, pero nada más. Hasta que llegó el verano de 1999. Joseba estudiaba pero en verano le gustaba sacarse su dinerito así que siempre se buscaba algún trabajo. Y ese verano se puso a trabajar de jardinero en mi pueblo. Así que le veía un día sí y otro también. Yo salía cada mañana con mis sobrinitos a los columpios y siempre estaba él en el parque al que íbamos… Yo me preguntaba: “¿a este chico siempre le toca la misma zona?” Hasta que luego me enteré que era él quien pedía esa zona para poder verme.

Ese verano le veía en todos las lados: entre semana currando y los findes en las fiestas de los pueblos de la zona donde vivimos los dos. Hasta que en una de esas fiestas, un 1 de Agosto, yo estaba con mis amigas, él se acercó y me dijo si me apetecía tomar algo. Mi primera respuesta fue decirle “estoy con mis amigas” jajajajajajajaja, pero él insistió y quedamos más tarde para tomar algo. Y así empezó todo. Por aquel entonces el tema de móviles no era como ahora, y nosotros no teníamos así que primero sólo nos veíamos los fines de semana en las fiestas. Hasta que poco a poco aquello fue cuajando y nos dimos los teléfonos de casa y ya quedábamos para tomar algo o ir al cine…Cada vez que sonaba el teléfono en casa yo volaba para que no lo cogieran mis padres jajajajajajaja. ¡¡¡Cosas de críos!!! Y es que éramos unos críos, solo teníamos 20 añitos.

Y así como quien no quiere la cosa fue pasando el tiempo, los años… Lo pasábamos super bien, nos compenetrábamos muy bien… Conocíamos a las familias, pero nunca hemos sido de esas parejas que están todo el día en la casa del otro. Hasta que llegó el 16 de Febrero de 2005.

Ese día mi aitatxu (mi padre) tuvo un accidente. Le atropelló un coche en una paso de peatones. Mucho tiempo en coma, en hospitales….mejoró pero le quedó un daño cerebral muy importante, no nos reconocía, quedó en silla de ruedas y nos necesitaba para todo. Yo aún vivía con mis padres así que siempre estaba con ellos cuando no estaba trabajando. Pero no solo yo: Joseba siempre estaba ahí. Estuvo currando 9 meses en Madrid y venía todos los fines de semana para ayudarnos y estar con nosotros. Hacía todas las cosas que yo hacía, le cuidaba como si fuera su padre. Y mientras mi aita nos necesitó durante 8 años ahí estaba Joseba. Hay tantas y tantas cosas que te contaría de Joseba durante estos 8 años… No es fácil encontrar a una persona así. Así que si después de los primeros 5 años juntos ya sabía que era mi otro yo, después de lo que nos pasó sabía que era el amor de mi vida, la mejor persona que iba a encontrar en esta vida. (Ay que cursi ha quedado eh???)

Antes de que nos pasara esto, sí habíamos pensado en casarnos, hacer bodorrio… pero después del accidente, a mi no me apetecía celebrar mi boda sabiendo que mi aitatxu no iba a poder estar allí presente con nosotros. Así que lo fuimos dejando dejando… Hasta que en Navidades de 2015, un día recordando nuestra historia y viendo fotos de nuestros 17 años decidimos que qué mejor manera de celebrar nuestra historia que hacerlo casándonos y con la gente más importante de nuestras vidas: la familia más cercana y nuestros amigos de toda la vida.

Y así fue, por eso he empezado diciendo que no fue una pedida como tal, que fuera de sorpresa… Pero ¡¡¡¡para nosotros fue perfecto!!!!

Eso sí, la decisión no fue sorpresa, pero yo sí tuve una sorpresa: en Junio de 2016 me sorprendió porque organizó un fin de semana romántico, para mi con rumbo desconocido. Me enteré dónde me llevaba cuando estábamos embarcando en Barajas. Me llevaba a Roma para celebrar esa pedida oficial que ¡¡¡no tuvimos!!! ¡¡Adoro Roma!! Por eso me llevó allí!!! Me puse a llorar en la misma puerta de embarque cuando leí la pantalla, fue muy emocionante.

Con amor, Irantzu.”

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