GAËLLE Y FER

“Fer y yo nos conocimos haciendo un máster de Marketing , en 2010. El primer día se sentó a mi lado y nos pusimos a hablar. Me acuerdo que me pareció divertidísimo y encantador y pensé que tenía que hacerme amiga suya. Por su parte, ya había tenido ” el flechazo”. La primera vez que salimos en grupo con nuestra clase, acabe llevándole yo a casa, ya que él estaba pasando unos meses sin carnet de conducir; mientras yo conducía y él me daba las indicaciones, de repente me dijo ” apréndete bien el camino porque vendrás muchas veces” a mí me pareció un flipado jajajaj pero empezamos a hacernos amigos, y él cada noche al acabar las clases insistía en que fuéramos a cenar los dos solos. Yo siempre le contestaba que no, pero él me encantaba así que un día acabé cediendo. Lo pasamos genial y vimos que teníamos muchísimas cosas en común, que nos reíamos juntos que veíamos la vida de una forma muy parecida. Sucedieron más cenas, salidas, risas y nos volvimos inseparables.
Él desde el principio me habló de casarnos, aunque en ese momento era un “viva la vida”, conmigo parece que lo tuvo claro, pero por diversos motivos teníamos las cosas complicadas , teníamos que luchar mucho por sacar todo adelante , superar infinidad de obstáculos y se fue alargando en el tiempo más de lo que hubiéramos imaginado. Por fin , en 2016 nuestras vidas se normalizaron, los obstáculos desaparecieron y empezamos a disfrutar de nuevo de la relación.
En junio son nuestros cumpleaños , con 13 días de diferencia, y Fer me decía que había preparado un viaje sorpresa, yo no sabía dónde y andaba haciendo conjeturas, mirando el tiempo aquí y allá para ver si coincidía con la ropa que me había dicho que llevara…
Un día antes hablando por teléfono, se le escapó que íbamos a París, estaba muy nervioso porque justo esa semana se había desbordado el Sena y por televisión lo pintaban mucho más catastrófico de lo que era realmente, de hecho según me confesó luego, estuvo apunto de cambiar el destino en el último momento aunque finalmente el viernes ¡nos fuimos a París!. Pasamos un fin de semana de ensueño, todo era perfecto, paseamos, hablamos, reímos, el tiempo finalmente acompañó, la ciudad estaba preciosa… Yo imaginaba que ese tenía que ser ” el viaje ” pero, a cada momento que pensaba que me iba a hacer la pregunta me equivocaba … pusimos un candado con nuestros nombres en el Pont des Arts, pero nada, me metió prisa para llegar a Notre Dame pero allí tampoco, después quería llegar a comer a la Torre Eiffel y pasó el día y nada… yo me estaba poniendo nerviosa. Por la noche me llevó a cenar a un restaurante maravilloso, romántico, precioso, con un menú de infinidad de platos ya que a los dos nos encanta comer… al día siguiente era su cumpleaños, es decir a las 00 y me empezó a decir que esperaba que no hubiera pedido que le cantaran ni nada en el restaurante, ya que le daba vergüenza … estaba nervioso… Llegué a pensar que era para distraerme y que la tarta me la iban a traer a mí con un anillo dentro, y pensé ” que poco práctico un anillo pringoso de tarta” jajajaj ¡pero no!. Tomamos el queso, el postre y nada de nada. De allí cogimos un taxi y fuimos de nuevo hasta la Torre Eiffel, para verla de noche. Estábamos dando un paseo, justo debajo en un parquecito muy pequeño que hay en un lateral, cuando me empezó a hablar de nosotros, de la confianza que teníamos, lo bien que nos entendíamos, y por fin se arrodilló y sacó el anillo… no lo pude ver muy bien, porque enseguida salieron de la nada varios vendedores ambulantes que suele haber por allí, uno aplaudiendo, el otro preguntándonos si queríamos que trajera champagne y otro que nos quería vender unas rosas … Nosotros no queríamos nada de eso, queríamos disfrutar de nosotros y Fer acabó comprándole todas las rosas para que se fuera pero nos iban siguiendo, y yo mientras mirando mi anillo. Aparte de ellos estaba muy solitario… y acabamos pensando que debíamos irnos para evitar un problema jajajajaj. De camino al hotel ya en el taxi Fer decía un poco compungido, que le habían fastidiado un poco su pedida pero a mí me pareció divertidisimo, diferente y ¡una buena anécdota que contar a los nietos!.
Fue un fin de Semana perfecto lleno de recuerdos y detalles. La fecha no la tuve ni que pensar porque ya la había pedido Fer en la Iglesia que nos gustaba. Ya va a hacer 3 meses que nos casamos , y seguimos en un sueño.

Con amor, Gaëlle.”

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