GABRIELLA Y RICARDO

“Nos conocimos en el 2006, primer ciclo de la universidad y las clases se ordenaban por orden alfabético según el apellido del alumno. Él Barrera y yo Bassino. Yo, por supuesto sentada delante de la clase, prestando atención al profesor, y él sentado siempre en las últimas filas, vacilando con sus amigotes… Sin embargo, algunos amigos en común y el destino nos unieron. Pasamos juntos muchos días de nuestras primeras vacaciones, era imposible despegarme del teléfono, todo el día nos mandábamos mensajitos y hablábamos de todo. También me visitaba a mi casa (y mi mamá cada vez que se iba me preguntaba: “¿Y? ¿Ya están? jaja). Hasta que un 18 de agosto, casi el último día de vacaciones, me pidió que sea su novia jeje.

Desde entonces no nos hemos separado.
Ricardo eligió el mejor destino para nuestras primeras vacaciones juntos del 2016. No se la puse fácil: “no puede ser un lugar con mucho frío, ni un lugar repetido, ni playa, y que sea cerca porque no tengo muchos días de vacaciones…”. Yo no sabía qué planeaba, aunque mi intuición me decía lo contrario. Tenía señales de sobra para sospechar, pero quise tomarlo con calma, no hacerme ilusiones y dejar que todo fluya, ¡que sea sorpresa!
Y así fue, realmente me sorprendió. Era un poco antes de las 9 pm, hora en la que anochece en Bariloche – Argentina y Ricardo me despertó de mi siesta (habíamos tenido un largo día con muchos tours y actividades) para pedirme que vayamos a ver el sunset y que aproveche para tomar fotos.
Nuestro hotel era espectacular y quedaba a las orillas del lago Nahuel Huapi, así que bajamos a la orilla, nos sentamos sobre una gran roca y vimos cómo se ocultaba el sol de forma espectacular, con la vista de todo el lago y las montañas de fondo. Mientras tanto, me hablaba sobre todo el tiempo que íbamos juntos, cuánto me quería… y de repente, tomó mi mano para arrodillarse en frente de mí y ¡me pidió que me case con él! Yo casi me muero, desde que comenzó a arrodillarse yo ya estaba llorando y ¡casi hiperventilándome! La emoción me embargó totalmente, sólo recuerdo que le dije que sí, me puso el anillo y ¡nos besamos y abrazamos fuerte! Yo seguía llorando de la emoción… Acto seguido, me dijo que volviésemos a la habitación porque tenía una sorpresa más para mí.

Como él sabía lo importante que mi familia y mis amigos son para mí, les había pedido a todos (mis papás, sus papás, nuestros hermanos, mis mejores amigas y sus mejores amigos) que le manden un video de ellos felicitándonos por nuestro compromiso! Fue lo más emocionante del mundo. Todo ese momento fue pura emoción y felicidad, muy bonito. Luego llamamos a nuestros papás y a todos nuestros amigos, celebramos con muchas copas de champaña y estamos deseando que llegue Julio para celebrar nuestro día.

Con cariño, Gabriella.”

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