FABRICIO Y MICHELLE

“Fabricio y yo nos conocimos en el 2015 por cuestiones de trabajo en una convivencia de Navidad, ambos ingresamos a la empresa en el mismo año, sin embargo nunca antes nos habíamos visto, él es financiero y yo me dedico a la comunicación y aún y cuando nuestros departamentos colaboran en ciertas épocas del mes, no tuvimos suerte de cruzar miradas sino hasta el momento en que estaba destinado a ser. Agradezco a quién nos puso en el mismo camino pues su intelecto y la forma en que hablamos desde entonces es una de las cosas más valiosas que tenemos el uno del otro. Nos gusta mucho viajar y fue este el motivo por el cual iniciamos una semana de aventura que sin duda cambiaría nuestro destino.

Nunca imaginé que la extensión de un día más después del festivo primero de Mayo, se convertiría en uno de los días más importantes de nuestras vidas.
Llegamos a la Ciudad de México después de unas merecidas e increíbles vacaciones en San Cristóbal de las Casas, donde además de admirar lo hermoso que es México experimentamos nuevos rumbos de la vida (a la que sin duda ahora más que nunca sabemos que estamos destinados a compartir por siempre). Después de algunas modificaciones en el itinerario logramos extender nuestra estancia para visitar el Castillo de Chapultepec, ver a mis suegros y obviamente (como buena comerciante) comprar algunas cosas que faltaban en el negocio. Todo marchó perfecto, con excepción del castillo pues la lluvia y el tráfico de Chilangolandia (yo sé que no te enojas amor) nos impidió llegar a tiempo, en fin.
Tuvimos que visitar varias tiendas para conseguir un par de tacones y un vestido bonito pues había surgido una cena con amigos -que no sentaba en mi maleta Chiapaneca- para la cual no estaba preparada. Cuando al fin encontré el hermoso vestido rojo y las zapatillas que lucirían increíbles con la colorida bolsa mexicana que adquirí en San Cristóbal, nos fuimos a casa de mis suegros para ponernos guapos y salir a las 9 en punto hacia la velada.
Yo: ¿Fab a dónde vamos? Esto es Coyoacán, ahí está la casa de Frida Kahlo ¿no íbamos a otro lado?
Fab: Ayúdame a buscar el numero 28 (creo que era 28…)
Yo: (Imaginando… seguro vamos a pasar por alguno de sus amigos) ah, mira ¡ahí está!
Llegamos al número 28 donde se abre un grandísimo portón que muestra una casa antigua preciosa con un camino de antorchas reflejando un ambiente súper romántico, pétalos de rosas, piano, vino tinto. Tuvimos una cena muy a nuestro estilo, con mi música favorita, bromeamos por lo cursi que estaba todo y me pareció increíble que la cena solo fuera para cerrar con broche de oro un increíble viaje (por qué esa fue la excusa de Fabricio). Una vez allí, me pregunta: ¿ya quieres que pida la cuenta? mañana sale muy temprano el avión, se levanta de la mesa habla con el mesero y regresa.
La sensación de sospecha que había tenido toda la noche desapareció, no parecía que fuera a haber sorpresa, sin embargo, cuando menos lo esperé regresa el mesero y nos pide que lo acompañemos.
Salimos y llegamos a un amplio y verde jardín adornado con velas y antorchas que forman un círculo donde culmina una velada romántica. Nos explican el ritual para liberar una mariposa y soy la primera en pedirle un deseo y liberarla; después llega el turno de Fabricio y fue en ese momento al verlo frente a mí con una esfera roja me doy cuenta que dentro de ella hay algo perfecto, una propuesta de matrimonio espectacular, el momento se me pasó tan rápidoy mi corazón no paraba de latir a mil… Estaba súper emocionada, le dije que sí y lo besé.
Yo lo viví como un sueño, gracias amor por cada detalle, por tu amor y por la vida que estamos por iniciar juntos.
…cuando quieras desear felicidad
y convertir los deseos en realidad
susurra a una mariposa tu petición
y entrégale su libertad
agradecida, con tu deseo volará
y la alegría y el amor te llegarán…

Juro que somos infinitos!
Con amor,
Mich.”
✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨

Leave a Reply