FABI Y CARLOS

“Carlos y yo nos conocimos en el 2007 en mi primer mes en la Facultad de Medicina… recuerdo que fue un sábado en un voluntariado que haríamos los estudiantes en un barrio muy pobre de la ciudad, el caso es que nunca nunca olvidaré ese día, estaba muy muy asustada había empezado la mañana y mis amigas y yo solo caminábamos de aquí para allá, imagínate primer mes en la facultad no sabíamos ni agarrar un estetoscopio. Ese día entre la gente reconocí a un amigo de la infancia y le pedí por favooooooor que me enseñara a tomar la presión arterial, después de un rato volvió y extrañamente traía a un amigo consigo, se supone que su amigo me enseñaría a mí y él a mi amiga… jajaja creo que le gustaba mi amiga. Y allí fue, allí conocí al que sería mi marido hoy…

Yo no era de esas que creían en el amor a primera vista, no, nunca… siempre decía que, pues te enamoras de alguien si lo conoces pero te aseguro que yo en el segundo en que mire a Carlos y lo vi sonreír sentí que todo se paró, tuve taquicardia, tuve la sensación de estar sonriendo mientras caminaba hacia mí en ese momento, por su sonrisa y esa felicidad que él desprendía.

Ese día yo conocí al amor de mi vida y ese día él solo conoció a una chica más pequeña en la facultad. Carlos estaba 4 años más adelantado que yo en la carrera… pasaron 3 años y no volví a verlo. Un buen día mientras estudiaba en mi habitación, recibí un mensaje al Facebook. “hola cómo estas? Que de años… te gusta el fútbol?…”

Creo que después de ese momento no pude estudiar más, me invitó a salir Jajajaja y sé que debí haber dicho que tenía planes pero no me podía arriesgar, yo presentía que era él. Nuestra primera cita la pasamos viendo el fútbol que a los dos nos gustan, descubrí en él un hombre lleno de misterios, tímido que simulaba ser extrovertido, a un hombre dulce que me secaba las lágrimas a besos, conocí al primer hombre de mi vida y a ese que por mucho que luchó termino dándome esa mirada que todos anhelamos ver; la del ser que amamos gritándonos que nos quiere.

Tuve besos en bajo la lluvia, tuvimos peleas acaloradas que no duraban ni una hora, tuvimos padres en desacuerdo, tuvimos amor desde ese día y hasta hoy más que nunca.

En el 2011 él se graduó de Médico y se mudó a España, nos separemos y fue lo más duro que nos tocó enfrentar pero siempre estuvimos cerca siempre juntos y apoyándonos, 4 años después yo me gradué y en menos de 2 meses estaba en España. Recuerdo llorar y el ataque de pánico en el avión, empezamos a vivir juntos y confirmamos que estábamos hechos el uno para el otro.

Habíamos hablado muchísimo de subir al Teide juntos, pero no pensé que se haría realidad tan pronto. Un buen día me dijo emocionado que por fin ya tenía fecha para subir… Fue de las cosas que nunca olvidaré en mi vida, el camino fue duro, fue lleno de tropiezos y rocas pero él y yo siempre íbamos juntos tocandonos las manos por momentos. Cuando yo no podía más, él me animaba y cuando él no podía, era yo la que lo guiaba en la subida… fue una metáfora de lo que era la vida juntos…

Esa noche dormimos en el campamento para poder subir a la cima al día siguiente a ver el amanecer. Cuando nos despertamos empezamos el trayecto muy muy de madrugada, en los últimos metros empecé a sentir miedo, lloré, me reí, fue un poquito de todo, él estaba muy callado y nervioso recuerdo pensar que simplemente no le estaba cayendo bien la falta de oxígeno jajajaaj.

Y por fin, a las 6:25 am llegamos a la cima y empezó a salir el sol, en ese instante fue como mirar a Dios, sentí que lo tenía todo, nos abrazamos y luego empezamos a gritar rompiendo con el silencio absoluto del lugar… mientras miraba atontada el sol, Carlos se arrodilló a medias, lo poco que podía por el espacio reducido en la cima, jajajaj casi me muero aún ahora se me hace un nudo en la garganta mientras lo cuento.

Carlos me preguntó ¿Fabi te casas conmigo? Jajaja a lo que yo pensé que era jugando y me reí como loca, le dije que jamás había podido subir ese anillo a esta montaña y en eso aún de rodillas, sacó una caja con un anillo. En ese momento me puse a llorar y le dije mil veces si si si si claro… nos abrazamos y juntos conmovidos y en paz, seguimos mirando al horizonte un par de minutos más y, aquí estamos hoy, Marido y Mujer.

Con cariño, Fabi.”

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