CRISTINA Y DAVID

“Nos conocimos en Pineda de Mar, nuestro lugar de veraneo. Nuestras familias pasaban temporadas allí, en un camping llamado El Camell.
Formamos parte del mismo grupo de amigos (aunque he de confesar, que al principio, a mí no me caía demasiado bien, jaja), hasta que mi familia decidió cambiar el lugar de veraneo.
Dejamos de vernos algún tiempo, hasta que un domingo por la tarde, de camino a la discoteca, nos volvimos a encontrar y algo se despertó dentro. Intercambiamos el teléfono, el messenger y poco a poco, la rutina de hablar cada dia nos conectó. Nos volvimos a ver un 20 de Abril, era el año 2002, y desde entonces, caminamos juntos.

Yo siempre había querido casarme, y la conversación sobre este tema cada vez era más recurrente, hasta que David decidió sorprenderme un 21 de Agosto de 2014 con ¡la famosa pregunta!. Recuerdo que me puse a llorar de inmediato, y aún no sé ¡como me salieron las palabras!. Me despertó con un desayuno romántico en la cama, al que no le faltó detalle. Aunque ese fue su plan B.
La verdad es que yo me había medio despertado al notar que él se había levantado. Incluso creo que me levanté para ver sí estaba bien y me dijo: ¡vuelve a la cama!… Así que, eso hice… ¡¡Y cual fue mi sorpresa al abrir la puerta…!!.
Traía una bandeja en las manos, ¡llena de cosas riquísimas! Y justo cuando la dejó en la cama, me di cuenta de que había una cajita monísima detrás del zumo de naranja.
Él se arrodilló, la cogió entre sus manos abriéndola, y me hizo la pregunta con voz temblorosa. ¡Qué emoción! No paraba de llorar.

Su idea era habérmelo dado el día de antes, ya que estábamos de vacaciones en Irlanda. Aquel día estuvimos visitando los acantilados de Howth, pero hacía tan mal tiempo, que decidió cambiar el plan. Yo lo de mojarme lo llevo fatal, y ese día nos cayó un tormentón importante… y digamos que no estaba de muy buen humor. Ahora lo pienso y ¡me da una pena!… Porque ese entorno ¡es precioso!.

La verdad es ¡que me pilló totalmente de sorpresa!. No me imaginaba absolutamente nada. Lo llevaba muy en silencio.
Me sentí super feliz, y recuerdo que lo primero que hice fue empezar a contarlo a familiares y amigos.
Ese día tan soñado, estaba ¡cada vez más cerca!

Y así fue como 14 años después, nos dimos el ¡SÍ QUIERO!.

Con amor, Cristina.”

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