CONCHA Y FER

“Fer y yo nos conocimos en 2009. Estudiábamos los dos Odontología en Villanueva de la Cañada, en Madrid. Éramos compañeros de clase y desde el primer momento me hizo gracia esa gran sonrisa que siempre tenía en la cara… será deformación profesional… Poco a poco nos fuimos conociendo, largas noches chateando hasta que al final caí en sus redes. Terminamos la carrera y yo encontré trabajo en Marbella, ciudad de la que es Fer y desde entonces aquí sigo.
En estos años hemos trabajado juntos, hemos seguido formándonos, ampliamos nuestra familia canina y siguió afianzándose nuestra relación.
En el verano de 2015, después de volver de una cena con amigos, Fer me dijo que la próxima vez que fuésemos a Huelva íbamos a coger fecha para casarnos.
Tras unas semana fuimos a pasar unos días con mi familia y reservamos fecha para el 17 de Septiembre de 2016, una vez que teníamos confirmados el sitio de celebración, iglesia y demás se lo comunicamos a nuestras familias y amigos, nunca olvidare los gritos de mis amigas en mitad de un restaurante en Punta Umbría.
Fueron pasando los meses e íbamos organizando nuestra boda con total ilusión, pero ni rastro del anillo. Pasaban los meses y yo pensaba si este hombre iba a esperar al día antes de la boda para “hincar rodilla”. ( A él le encanta hacerme rabiar y el factor sorpresa).
La mañana del 5 de junio de 2016 salimos a pasear por la montaña en Marbella con nuestros dos perros Draco y Dona. En un momento del paseo me quedé más rezagada y, cuando llegue a la zona donde estaba Fer con los dos perros en un riachuelo, me dijo que nos íbamos ya, yo me indigné por el trabajo que me costó llegar hasta allí…entonces Draco nuestro braco alemán se acercó a mí con una caja de Suárez anudada al collar con un lazo rojo,y mi cara fue un auténtico poema. Fer se acercó cogió la cajita del cuello de Draco y me dio el anillo y oficialmente me dijo: “¿quieres casarte conmigo?” Y le dije sí… Seguidamente hubo lagrimita…si no, no sería yo…
Fue un momento súper especial porque no me esperaba para nada que fuese ese día, ni que fuese así, pero sobre todo que hiciese partícipe a Draco, por el que siento auténtica devoción, ese detalle definitivamente fue la guinda del pastel y ese tipo de detalles son los que me enamoran cada día de él.
Esta es la historia de nuestra pedida, no será la más romántica que hayan leído pero para mí esta cargada de sentimiento y fue la más bonita del mundo. Jamás se borrará de mi mente la sonrisa de Fer en el momento en el que lo miré y me di cuenta del por qué me había llevado allí, la misma sonrisa que me atrapó 7 años atrás.

Con amor, Concha.”
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