CARMEN Y JOSE

“Jose y yo nos conocímos un viernes 30 de agosto del 2013. Mi amiga Mabel (que luego sería la testigo de la boda), me dijo que me fuera a cenar a casa de su novio con unos amigos y allí llegó él; con su camisa blanca radiante, ojos azules y un bronceado de envidia, lo que hacía que resaltaran aún más sus ojos. Me impactó nada más verlo. No hablamos en toda la cena directamente, pero después de cenar, cuando salimos a tomarnos todos una copa, ya se acercó a mí y comenzamos a hablar. Parecía que lo conocía de toda la vida, me encantó su forma de hablar, como bailaba, su sonrisa y su manera de tratarme. Desde aquel 30 de agosto no paramos de hablar ni un solo día. Y cuando digo ni un solo día, es así. Desde los buenos días por la mañana, hasta las buenas noches (gracias WhatsApp!!). Hablábamos como dos amigos de toda la vida, con mucha confianza, contándonos todo. Él por aquel entonces trabajaba en Madrid y yo buscaba trabajo allí, así que, ¿había mejor razón para salir de Granada que irme a Madrid a buscar trabajo y estar más cerca de él?. Y hasta ahora. Habíamos hablado de nuestro futuro juntos, porque los dos somos católicos al igual que nuestras familias y hemos crecido en el mismo ambiente. Dijimos que el día que nos casáramos sería por la Iglesia y en Granada, por supuesto. La pedida llegó un día que para nada me lo esperaba. Un 24 de junio de 2015, el día de su cumpleaños. Reservé una mesita para cenar en una terraza con vistas a los jardines del Sabatini (Junto al Palacio Real de Madrid). Terminamos de cenar temprano y seguía sin esperarme nada. Él no se notaba nervioso ni nada, estaba como siempre. Nos fuimos a casa después de cenar porque al siguiente día madrugábamos para trabajar y de repente, al llegar me encuentro el salón lleno de velas. Me dijo que me sentara y me puso un video que hizo él mismo. Era un vídeo súper bonito y muy emotivo, con imágenes de los dos y todas nuestras experiencias juntos. Fotos y palabras que llegaban directas al corazón, por lo que sin darme cuenta, tenía la cara llena de lágrimas. Aún no me esperaba nada, simplemente pensé que era un detalle precioso por su cumpleaños, pero justo cuando acabó el vídeo le miré y lo ví arrodillado. Y dijo la mágica frase con un anillo en su mano. Somos muy afortunados de encontrarnos el uno al otro, por casualidad, nuestros destinos se cruzaron aquel día y doy gracias a Dios por ello. Si estamos separados por viajes o cualquier cosa, nos seguimos dando los buenos días/buenas noches. No hay que dejar las buenas costumbres, por mucho tiempo que lleves con una persona hay que hacer lo mismo que el primer día. Todos tenemos a alguien esperándonos, tarde o temprano, encuentras a la persona que hará contigo el camino de una vida juntos. Y ese camino debería ser de rosas, porque todos nos lo merecemos.

Con amor, Carmen M. @diaryofyesido ”
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