BEDELIA Y PABLO

“Pablo y yo nos conocimos gracias a la literatura. Yo acababa de escribir un libro y acabé pidiendo información en su editorial, con la que al final decidí publicar mi novela. Pablo llamó mi atención desde la primera vez que lo vi prácticamente. Recuerdo con total claridad un día en el que me reuní con él para el contrato. Me acompañaba mi madre y en un despiste le dije: un chico como este no se fija en mí. El 27 de febrero hace dos años que estamos juntos. Un día antes de nuestro segundo aniversario fuimos a pasar el día a un hotel. La idea fue mía así que nunca sospeché que me tenía algo preparado. Nunca le noté nervioso. La idea de casarnos era un sueño para los dos pero la veía más lejana. Cuando salíamos de la piscina del Spa para ir a la sauna, cogió una cámara y empezó a grabar. Cogí el albornoz para secarme. Lo miraba extrañada. No entendía nada. Del albornoz salió una caja de joyería volando. La abrí y vi el anillo. Seguía sin pensar que a partir de ese instante iba a pasar a ser prometida. Me pidió que leyera la carta que había puesto dentro. La abrí y mis ojos se fijaron en la frase: ¿te quieres casar conmigo? No me lo podía creer y tan solo decía “es mentira, es mentira”. Y ya luego empezamos a llorar como quienes no terminan de creerse que las personas somos también sueños capaces de construir las más bonitas realidades.

Con cariño, Bedelia.”

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