ANA Y JAMES

“Mi chico y yo nos conocimos por internet a principios de 2015. Tengo que decir que cuando vi su foto de perfil me enamoré de su sonrisa y decidí darle un like, así por casualidad, y en pocos minutos me envió el primer mensaje. Fue algo muy extraño y muy bonito a la vez porque comenzamos a hablar de todo un poco y conectamos muy rápido, como si nos conociéramos de antes y yo sentía, aunque suene un poco a topicazo, cosquilleos en el estómago… como si la felicidad me saliera por los cuatro costados. Poco a poco fuimos intercambiando fotos, hablando sobre nosotros mismos, de nuestros gustos, de nuestros proyectos… cualquier excusa era buena para hablar. Ese mismo febrero, una semana antes de San Valentín quiso visitarme, pero yo por miedo e inseguridad preferí esperar un poco más. Pero siguieron pasando los días y ese miedo iba desapareciendo y las ganas de conocerle en persona me iban superando, así que un día me avisó de que iba a visitar a su hermano a Salamanca y que si quería podíamos quedar. No lo dudé un instante y allí me planté. Me moría de miedo porque no sabía qué iba a pasar ¿nos quedaríamos como amigos o surgiría algo más? Bueno… tengo que decir ese día, el 1 de Marzo de 2015, fue el comienzo de nuestra historia. Después de nuestra tercera cita hablamos seriamente y nos sorprendimos al conocer que teníamos los mismos sentimientos y de lo rápido que nos habíamos encariñado el uno del otro… y me preguntó un poco nervioso si nos podíamos considerar una pareja… ¡Qué mono!. Empezamos a vernos más a menudo, a viajar juntos conociendo pequeños rinconcitos de España, a disfrutar de las pequeñas cosas… En Agosto nos fuimos Inglaterra para que yo conociera a su familia y pasamos unas vacaciones maravillosas, quizás las que nos confirmaron que de verdad todo esto iba muy en serio. Estábamos muy felices. Y así fueron pasando los meses, de camino entre Zamora y Madrid cada pocos fines de semana, hablando horas y horas por whatsapp y skype todos los días… El 2016 no empezó muy bien para mí, ya que en febrero mi abuelo nos dejó. Mi chico se portó genial y me llevó a Gijón para que me despejara.

Celebramos nuestro primer San Valentín y unos días más tarde nuestro primer año juntos y eso me hizo olvidar algo la tristeza que tenía…

En Junio, después de los exámenes finales de la universidad, me cogí un alvia a Madrid a primera hora de la mañana. Todo empezaba rodado, genial… Peeeeero, casi llegando a Madrid recibí la llamada de mi jefe. Debía regresar ese mismo día a Zamora para currar. Mi cara fue un poema ya que James y yo habíamos planeado pasar una semana juntos antes de que el se fuera a currar en julio a un campamento. Total… Yo empecé a ponerme nerviosa, muy muy nerviosa. No sabía la reacción que tendría James, no sabía si podría viajar en el siguiente tren… Un follón vamos. Al final decidí coger el tren del día siguiente para regresar a casa, así que afortunadamente pudimos pasar un día juntos.

Después del mal trago de contarle a James lo de mi curro (que el pobre se puso muy triste puesto que tenía billetes para Valencia para el viernes de esa semana, luego os diré por qué) nos fuimos a su casa para que el se arreglara para ir a trabajar.

Más tranquilos nos fuimos a disfrutar de nuestro único día juntos en un mes y pico. Nos fuimos al Rivas Vaciamadrid al centro comercial H2O para comprarnos unos anillos. Esos anillos se suponía que eran como una especie de recuerdo para motivarnos cuando cada uno estuviéramos en un país distinto (mi chico se volvía a UK para estudiar un Master y convertirse en profe de primaria, ya que aquí el trabajo estaba mal para él). Después nos fuimos a comer algo rápido. Yo tenía ganas de que estrenaramos los anillos. Yo tenía pensadas unas palabritas para cuando le diera a él el suyo (vamos como una promesa o algo similar), pero al final no lo hicimos, y en ese momento James empezaba a estar sospechosamente raro jajaja. Lo veía demasiado nervioso, pero pensé que era porque llegábamos tarde a Coslada para ir a su trabajo. Bueno, no note nada más raro jaja. Llegamos a Coslada y yo me quedé tomando una cañita y de compras hasta que él saliera de trabajar. A las 20:30 fui a recogerle a la puerta de la Academia y allí conocí a una de sus alumnas. Muy simpática ella, se presentó muy amable y me contó que James hablaba mucho de mi en clase. Mi cara fue de “¿que James qué?, ¿Hola?” jajaja. No se que me da a mi que algo contó sobre su adorable plan en clase jaja. Por fin pusimos rumbo a casa. James quería dar una vueltita a tomar algo por ahí, pero yo estaba tan cansada de tanto viaje en tren, metro y cercanías, que sólo quería irme a su casa a descansar. Pobrecito, otra vez sus planes al traste (me voy dando cuenta de las cosas según voy conectando situaciones jajajaj). Llegamos por fin a casa. Mientras el se dio una ducha yo aproveché para descansar un poco. Cuando salio nos hicimos una cenita rápida. Entonces le volví a decir que tenía ganas de estrenar los anillos, y aceptó. Los sacamos de sus envoltorios para intercambiarlos. Lo raro para mi fue que empezó a jugar con ellos en sus manos. Mi reacción fue pensar: “oh mierda, no le gusta esto, seguro que se siente raro con el anillo”. Así que un poco molesta me acurruqué a su lado intentando quedarme dormida, mientras el seguía con los anillos en la mano, jugueteando con ellos. No le di más importancia y cerré los ojos. Pero de repente me dijo en un español perfecto: “Ana, ¿puedo preguntarte algo?”. Yo me asusté porque se le veía serio. Respondi asustada: “No lo sé, depende”. En ese momento me estaba latiendo el corazón a mil por hora, estaba acojonada porque no tenía ni idea que iba a preguntarme, ¿algo bueno o malo?. Al final asenti con la cabeza para que me preguntara lo que fuera. “No te asustes, no es nada malo”. 10 segundos de tenso silencio después: “Ana, tú te casarías conmigo??”.
Me quedé helada en el sitio, mirándolo ojiplática… Se hicieron unos 5 segundos de silencio y empecé a temblar, a reirme nerviosa… Sólo lograba preguntarle “¿en serio?”, “¿de verdad?”. Y cada vez me temblaba todo más y más intentando digerir en mi cabeza la pregunta. “Si, en serio!”. El pobre seguía esperando una respuesta y yo seguía preguntando para asegurarme jajaja. Al final respondí: “¡¡¡¡¡¡¡SI!!!!!!!”. Nos besamos temblando y nos abrazamos muy fuerte. Había sido unos momentos super tensos y emocionantes. Y mereció la pena pasar ese momento de susto e incertidumbre. Después el cogió mi anillo y lo puso en mi dedo y yo hice lo mismo con el suyo. Nos quedamos como tontos mirándonos sin saber que hacer, sólo riéndonos y casi llorando. Al final yo volví a preguntar (por si acaso, para que me quedara claro jajaja). “So, are we engaged???” (estamos prometidos??). Y me contestó: “Si si siii”.
Luego me contó que llevaba 2 meses planeándolo, que quería pedirmelo en la playa en Valencia, pero que todo se fue a la mierda esa misma mañana por mi curro…

Pero lo más importante es que lo decidió por una frase que dijo mi abuelo la última vez que lo vimos el día de Reyes. “Anda! ¿Pero este es tu marido?” jaja fue un momento muy gracioso que recuerdo mucho ahora que ya no está y que fue lo que hizo que James se decidiera. Lógicamente me emocioné y no pude evitar llorar cuando me lo contó. Lo que me duele es que mi abuelo faltará a la boda, pero estará presente de alguna manera, al igual que el padre de James… Al igual que muchos más que faltan…

James quería en un futuro hacer una pedida mejor, pero ya le dije, que para mi fue perfecta, jamás la cambiaría. Repetiría el momento millones de veces.

Nuestros amigos y familiares están super contentos con la noticia y yo estoy deseando terminar mi carrera y casarme con el amor de mi vida. No puedo esperar más para compartir nuestras vidas. Este es el primer paso de muchos juntos!!

Hoy 21 de Junio hace un año de este momentazo, pero sigo emocionándome!!

Con cariño, Ana.”

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