ANA Y ARTURO

“Arturo y yo nos conocimos hace casi 7 años en la universidad en México de donde somos. Llevamos 5 años de novios y siempre hemos hablado de casarnos y el tema del anillo y la boda era muy común entre nosotros.
Ya que somos una pareja jóven, no veía pronto el momento de la pedida aunque claro que soñaba en cómo sería y, como Arturo es muy detallista sabía que me iba a sorprender.
En junio de este año tuve un viaje de trabajo a Chicago, decidí invitar a mi mejor amiga para cuando terminara las cosas laborales pasar el fin de semana con ella en esa ciudad. Artu no podía acompañarme pues tenía mucho trabajo, así que los dos decidimos enfocarnos en lo laboral esa semana.
El viernes que era ya mi día libre, mi amiga me citó en la escultura del Bean para unas fotos a lo cual yo accedí pues ella es muy buena fotógrafa. Me desperté temprano y salí del hotel hacia el parque donde está la escultura, en el camino le mandé un mensaje a Artu deseándole un buen día en el trabajo y él me contestó que disfrutara mi paseo y que nos llamábamos por la noche.
Muy emocionada de pasear con mi amiga por Chicago llegué al lugar de la cita, nos saludamos y ella me abrazó muy fuerte (pensé que era la emoción de estar de viaje juntas, sin saber la que me esperaba!) y me dijo que me tomaría una foto. Me acomodé frente a la escultura y solo veía que se estaba tardando mucho tiempo en tomar la foto, cuando de pronto me hace una señal que voltee a un lado mío, giro la cabeza pensando que era un pájaro o una persona que podía meterse a la foto y me encuentro a Arturo con una rodilla en el piso, un anillo de compromiso en la mano y los ojos más brillantes que le he visto jamás. En ese momento se me salió el corazón, no podía dejar de llorar y no entendía que estaba pasando. Me arrodillé con él, le quité el anillo de la mano y me lo puse yo sola, ¡¡¡estaba en shock!!! Ni siquiera lo dejé hablar de tanto que lo abrazaba. En mi cabeza no entendía qué hacía ahí si habíamos hablado en la mañana y estaba trabajando en México, no entendía ¡cómo había llegado a Chicago! No podía dejar de preguntar “¿cómo? ¿es en serio?” Pase la siguiente hora en completo shock, cuando logré asimilarlo no podía dejar de sonreír. Estuvimos paseando por Chicago todo el día y Artu le decía a todo el que veía “nos acabamos de comprometer” estaba feliz de haberme sorprendido tanto, de que estuviera tan enamorada de mi anillo y de las muestras de cariño que estábamos recibiendo de nuestros amigos y familias en México.
Después me explicaron que mi amiga había estado grabando todo en el celular en lugar de estarme tomando la foto y que Artu llevaba meses planeando la sorpresa.
Ha sido el mejor día de mi vida, fue una total sorpresa y aún no puedo creer que el amor de mi vida me haya pedido que me case con él, después de tanto tiempo juntos sabía que en algún momento iba a pasar, pero la realidad superó por sobremanera cualquier imagen que pude haber tenido, nunca pensé que fuera a estar tan en shock, manos temblando, lágrimas saliendo a brotes, sonrisa de oreja a oreja. Sigo sin poder quitarle los ojos de encima a mi anillo, a veces volteo y Artu me está viendo con una sonrisa enorme en la cara. Y yo lo veo y pienso “él es mi futuro esposo” y se me sale el corazón.

Con amor, Ana.”
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