ANA Y ALEX

“Alex y yo nos conocimos cuando teníamos 15 y 16 añitos en la clase del colegio. Desde el principio nos caímos bien, recuerdo que hice un comentario sobre una serie de TV y nos empezamos a reir juntos y pensé, “este chico me va a caer bien”. Tres años más tarde tuvimos nuestra primera cita, después de dos años de “tonteo juvenil” con frases en la clase en plan “Si Ana va a la fiesta, yo voy” “¿Por qué pides siempre los apuntes de Ana?- Porque Ana me inspira” (y el grupito de amigos de clase sentados cada uno en sus pupitres diciendo un “Oohhh…”) . Fui la primera novia para él y él mi primer novio.

Diez años después a nuestros 29 años ¡nos casamos! Yo siempre pensé que si me pedía matrimonio seria un fin de semana (por tema cena romántica, escapada romantica y zas! declaración, que ya me diréis, idea preconcebida 😉 ).

Era un miercoles cualquiera, 17 de febrero del 2016, había trabajado y por la tarde me dijo de ir a un sitio para ver la puesta de sol, yo dije que perfecto así podía hacer fotos (me encanta la fotografía) desde donde se veían las montañas, el castillo de Bellver, el puerto, la catedral, parte de la ciudad de Palma de Mallorca y el sol poniendose. Precioso. Recuerdo el semáforo en rojo y él diciendome: “como tarda este semáforo en ponerse en verde, no llegaremos a la puesta de sol.” Yo pensé que raro, tampoco tarda tanto 😉 . Aparcamos y corriendo subimos al sitio, ojo, corriendo, en serio, yo pensaba que le debía pasar con tanta prisa cuando siempre ha sido tan tranquilo, ver la puesta de sol, sí, pero tampoco lo veía yo tan tán importante como para correr.

Estando en el mirador-terraza, me puse a enfocar y coger buenos ángulos para una buena foto, el atardecer era precioso, cielo azul nítido y un color anaranjado brillante del sol saliendo tras las montañas. Veo a Alex por el rabillo del ojo que se acerca y me dije; “he de hacerte una propuesta”. De mi boca salió un simple “ajá” mientras seguía enfocando, y yo ¡que podía pensar! estaba totalmente concentrada en mi foto jajaja. En eso, de refilón veo que se pone de rodillas y ahí es cuando mi mente se dispara por completo, mis ojos se abrieron como platos jajaja y me salió decirle un nervioso y cariñoso “¿¿¿¿qué te pasa???? pero levántate” y ahí me abrazó y me dijo, “Ana, quieres casarte conmigo?” me quedé completamente ¡en shock! y tuve ese pensamiento que duró milésimas de segundo de “va en serio, esto va en serio, esa pregunta que muchas veces me he imaginado en mi cabeza se hace realidad!” Obviamente le dije que SÍ y recuerdo que esa tarde-noche no dejé de sonreir en ningún momento, estaba FELIZ y él también, y por la noche no pude dormir de la emoción. 😉

Lo recuerdo como si fuese un tesoro.

Con cariño, Ana.”

 

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