AMOR POR LA MEXICANA

“Julio y yo coincidimos trabajando juntos en México, él español y yo mexicana. Nos vimos una noche y desde ese momento no nos quitamos los ojos de encima, y después de un tiempo de vernos todos los días comenzamos a salir.

Después de 3 meses, él tuvo que volver a Madrid, y quedamos en que todo quedaría ahí por la distancia. Aun así, no parábamos de escribirnos y llamarnos, así que un día me armé de valor y le dije – o vienes tú o voy yo a verte- y la valiente fui yo que compre mis billetes y me vine a pasar 15 días con él a pesar de que todos me tachaban de loca.

Después de eso, luchábamos contra los 10 mil kilómetros que nos separaban, él iba y yo venía, hasta que el destino me trajo a estudiar a Madrid y así vivir más cerca de él.

Cuando acabó mi contrato de trabajo, pensé que todo había terminado y volví a México. Seguíamos hablando y planeamos un viaje al pacífico mexicano, donde una noche, él a escondidas tenía preparada una cena a la orilla del mar. Yo pensé que íbamos a cenar al típico restaurante de todo incluído. Le notaba muy raro, nervioso, le pregunté si estaba bien y me dijo que era por las prisas para cenar. Tenía guardada la cajita con el anillo en su calcetín todo el tiempo jaja!, y yo sin darme cuenta.
El lugar era maravilloso, una cena para dos muy romántica en la que hablábamos de nosotros… Y derrepente me hizo la famosa pregunta – ¿quieres casarte conmigo? Y con la felicidad más grande de todas le dije SIII!!!! Yo temblaba de los nervios.

Tuvimos una boda maravillosa en Veracruz, mi lugar de origen, con mi familia y gran parte de la suya y hoy doy gracias al destino porque, puedo decir que me he casado con el amor de mi vida.

Besos, Claudia. ”

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